Tu eres el que ha de validar la verdad, al menos lo que para ti es verdad.
La verdad surge de tus vivencias y experiencias que te llevan a detectar “la verdad más probable”.
Otros tendrán otras verdades diferentes, esas verdades a las que le han llevado sus, vivencias, experiencias e investigaciones.
“No existe una verdad universal”
Esto es aplicado sólo al ser humano.
Vamos a suponer que existan otros seres y especies inteligentes (en la Tierra o en el universo) a estos entes inteligentes hemos de imaginar que también ellos tendrán sus propias verdades.
Yo sólo planteo la verdad humana o lo que los humanos creemos que es verdad.
Aquí lo planteo desde el punto de vista de investigación científica, de “causa efecto”. Conociendo un efecto se busca la causa, o también: “si se quiere tener un efecto, se provoca la causa”.
Aunque no se controle un efecto, nos gusta encontrar la causa.
Considero que fuera de la especie humana no tenemos capacidad para intercambiar experiencia con otras especies sean o no sean inteligentes, sean o no sean biológicas.
En la fantasía y en ciencia ficción podemos contactar con diversas especies y entidades, tanto del mundo animal, dibujos animados, como de entidades superiores, dioses, e incluso con ordenadores y robot.
En el mundo real no hay intercambios técnicos fuera de la especie humana.
Lo que sí hacemos es observar y copiar tecnologías de otras especies, para volar, vivir bajo el mar, usar la ecolocalización . . . y otras muchas cualidades que observamos en las diferentes especies que conviven con nosotros.
No a lo no demostrado (dogmas, creencias, teorías y supuestos)
Todo lo que no podamos razonar como humanos, lo dejamos como verdad de otras especies, pero no es nuestra verdad.
Los dogmas y teorías no demostradas nos llevan a falsas verdades. Si no las entendemos no podemos saber que es cierto y que no.
Se desecha todo dogma, que tendrá lógica en otro contesto, pero son ilógicos como fenómenos físicos. Recuerda, si algo no se conoce la causa no se puede saber el efecto, y al revés, si no conocemos un efecto no se puede encontrar la causa.
No a la incertidumbre, no a la magia, no a los milagros, no a los valores absolutos . . . y demás elementos fuera de nuestra percepción y compresión. Vale más quedar como ignorantes que dar por válido certezas no comprendidas.
No al espacio vacío, no a la velocidad de la luz como un absoluto, no al cero absoluto, no a llegar a entender el inicio, o al final, del universo, no al retroceso del tiempo . . . no a muchas cosas que pueden ser buenas herramientas para la ciencia ficción, pero no para un estudio serio.